La Biblia nos dice en Santiago 5:16 que "la oración eficaz del justo puede mucho". No es una frase bonita; es una promesa. Cuando intercedemos, no solo hablamos con Dios: nos ponemos en la brecha por otros, tal como Dios buscaba en Ezequiel 22:30 "hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha".
En Renuevo de Esperanza creemos que la intercesión es un llamado y un privilegio. Nuestros intercesores cubren en oración cada servicio, cada viaje misionero, cada familia que atraviesa una dificultad y cada petición que traemos delante de Dios. No es un ministerio que se ve desde el escenario, pero es uno de los que más sostiene todo lo demás.
Si alguna vez has sentido el deseo de orar por otros, de velar, de clamar por tu familia, por tu comunidad de fe o por las naciones, te invitamos a acercarte al Ministerio de Intercesión. No necesitas experiencia previa, solo un corazón dispuesto. Dios sigue buscando quién se ponga en la brecha — y esa persona puede ser tú.


